Hágase la prueba. Ame sus riñones.

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¿Qué es
la lesión del riñón aguda?

La lesión del riñón aguda (LRA) es un deterioro repentino de la función del riñón debido a una o más causas entre las siguientes:

  • La falta de flujo sanguíneo a los riñones
  • Un daño directo a los riñones
  • El bloqueo del flujo de orina desde los riñones

La LRA sobreviene rápidamente, por lo general en unas cuantas horas o días. Cuando sucede, los riñones pierden la capacidad de filtrar los desechos y el líquido en exceso del cuerpo. Como consecuencia, se acumulan toxinas en el cuerpo, pudiendo causar con ello un daño muy grave a los demás órganos y sistemas del cuerpo. Una detección temprana y su tratamiento son muy importantes para: (1) identificar con prontitud problemas de salud que son reversibles, como un bloqueo que ocasione que la orina retroceda hasta los riñones, y (2) prevenir problemas graves.

Si se deja sin tratar, la LRA puede derivar en enfermedades graves, como:

  • Una enfermedad cardiovascular (ataque al corazón, angina de pecho, enfermedad coronaria, derrame cerebral, pericarditis, hipertensión)
  • Edema (pulmonar, de las extremidades)
  • Daño neurológico (daño a los nervios, encefalopatía urémica)
  • Debilitamiento de los huesos, que pueden romperse fácilmente
  • Disminución de la capacidad del cuerpo para combatir las infecciones
  • Anemia de la uremia
  • Acidosis metabólica
  • Desequilibrio electrolítico
  • Insuficiencia renal

¿Cuáles son los síntomas de la LRA?

Al igual que ocurre con la enfermedad renal crónica (CKD), en las etapas tempranas de la LRA, la persona podría no tener ningún signo o síntoma. Cualquier persona que corra un mayor riesgo de padecer LRA debe practicarse las pruebas inmediatamente.

Entre las señales de alerta pueden incluirse cualquiera de las siguientes:

  • Una menor producción de orina
  • Retención de líquidos
  • Hinchazón en los brazos o las piernas
  • Fatiga o somnolencia
  • Confusión
  • Náusea
  • Falta de aliento
  • Presión arterial alta
  • Latidos cardiacos irregulares
  • Dolor en el costado (dolor en la parte superior del abdomen o en la espalda)
  • Dolor o presión en el pecho
  • Convulsiones o coma en los casos graves

Si tiene alguno de estos síntomas, pídale a su doctor que le examine los riñones.

¿Cuál es la causa de la LRA?

Mientras que la LRA generalmente se presenta en asociación con otra enfermedad o trastorno, como la enfermedad renal crónica (CKD), la diabetes o una enfermedad cardiaca, también puede presentarse en personas cuyos riñones funcionan normalmente. Cualquier persona está en riesgo de padecerla, pero algunas personas tienen un mayor riesgo.

Usted corre el riesgo de tener LRA si de manera repentina sufre una disminución del flujo sanguíneo a los riñones. Eso puede ser consecuencia de otras enfermedades, o de tener anemia o deshidratación, haber consumido un exceso de aspirinas o ibuprofeno u otros medicamentos que dañen los riñones, o sufrir quemaduras o un choque circulatorio y traumatismos. En Estados Unidos, la LRA es un problema muy común entre los pacientes hospitalizados. La LRA puede presentarse después de que una persona se haya sometido a una cirugía de corazón u otra cirugía mayor, o por la exposición de la persona a una situación de sepsis. Aproximadamente 45% o más de los pacientes que ingresan a la Unidad de Cuidados Intensivos (ICU) desarrollan LRA.1

Usted también está en riesgo de sufrir LRA si tiene alguna enfermedad en los riñones, o relacionada con ellos, que dañe el sistema de filtración de los riñones, causando una pérdida repentina de la función renal. Algunas de estas enfermedades son:

  • La glomerulonefritis (inflamación de las unidades de filtración de los riñones)
  • La necrosis tubular aguda (daño al diminuto tubo renal por donde se recicla el sodio y el potasio)
  • Nefritis intersticial aguda (disminución de la capacidad de los riñones para filtrar adecuadamente los desechos)
  • Una enfermedad vascular (puede conducir a la formación de coágulos de sangre en las arterias y las venas cercanas a los riñones)
  • La vasculitis (inflamación de los vasos sanguíneos)
  • El lupus (un trastorno del sistema inmunológico)

Una persona también corre el riesgo de tener LRA si sufre un bloqueo en el tracto urinario que ocasione que la orina retroceda a los riñones. Algunas situaciones que pueden ser causa de esto son:

  • La presencia de coágulos sanguíneos en el tracto urinario
  • Cálculos del riñón
  • Agrandamiento de la próstata
  • Cáncer de colon, de próstata, de vejiga o del cuello uterino

¿Cómo sé si tengo LRA?

La LRA se detecta mediante dos pruebas sencillas.

  • Un análisis de sangre que mide la cantidad de creatinina (un producto de desecho que resulta de la actividad muscular) en la sangre. Este análisis indica qué tan bien están filtrando este desecho los riñones.
  • Un análisis de orina que mide la cantidad de orina que el cuerpo está produciendo. Este análisis indica si existe algún daño u obstrucción que estén bloqueando el flujo de orina.

Una vez se haya identificado la LRA, se realizarán más pruebas a fin de determinar la causa, la cual podría ser reversible o tratable. Sin duda usted querrá hablar con su doctor sobre cuáles serán las pruebas adicionales apropiadas. Algunos ejemplos de pruebas adicionales pueden ser:

  • Un examen físico para identificar los signos de insuficiencia cardiaca congestiva o de infección
  • El historial del paciente, a fin de detectar el uso de medicamentos que dañan los riñones
  • El nitrógeno ureico en la sangre (BUN), el cual indica qué tan bien están trabajando los riñones y el hígado
  • Un conteo sanguíneo completo (CBC)
  • Un análisis de sangre para medir la cantidad de electrolitos (la cantidad de minerales en el cuerpo), la cual debe ser equilibrada para que el cuerpo realice las funciones vitales
  • La estimación del filtrado glomerular (eGFR) para medir la función renal
  • Un ultrasonido para descartar una posible obstrucción

El tratamiento se centrará en combatir la enfermedad o el daño subyacente, y en el manejo de las complicaciones de la LRA, como la deshidratación, la hinchazón, la obstrucción urinaria, la sobrecarga de potasio o calcio en el cuerpo, o problemas de la presión sanguínea. El doctor dará un estrecho seguimiento al paciente realizando mediciones de la creatinina en la sangre y de la producción de orina. Aun estando bajo control médico, el paciente debe recibir una evaluación de seguimiento dentro de los 3 meses posteriores al episodio y debe recibir asimismo un seguimiento médico a largo plazo.

Prevención

  • Todos los pacientes que están en riesgo de sufrir LRA deben pedirle a su doctor que les examine los riñones.
  • Asegúrese de que su doctor disponga de una lista actualizada de todos los medicamentos que usted esté tomando, incluidos los de venta sin receta. No olvide evitar el uso en exceso de aspirinas o de ibuprofeno, ya que pueden dañarle los riñones.
  • Beba el agua suficiente para mantenerse bien hidratado.
  • Adopte y mantenga conductas saludables.
    • Manténgase físicamente activo
    • Lleve una dieta sana, baja en grasas, sal y azúcar*
    • Evite los productos del tabaco
  • Mantenga bajo control otros problemas de salud.
    • Si tiene diabetes, mantenga su nivel de azúcar en la sangre en el rango ideal.
    • Mantenga su presión arterial en el rango ideal.
    • Mantenga su colesterol y otros lípidos (grasas) en el rango ideal.
    • Si tiene infecciones frecuentes de la vejiga, tome medidas para prevenirlas y deles tratamiento rápidamente.
    • Tome sus medicamentos de acuerdo a como le fueron recetados.
  • Hágase su examen médico anual y pídale a su doctor que le examine los riñones.

*Si tiene LRA o CKD, le será útil visitar a un dietista especializado en la nutrición para el cuidado de los riñones.

1 Li PKT, Burdmann EA, y Mehta RL. Acute kidney injury: Global health alert (Daño renal agudo: una alerta sanitaria global). J Nephropathol 2(2):90-97. Abril, 2013. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3891141/.

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